sábado, 28 de enero de 2012

Los Terremotos

        Los terremotos:  ¿Independientes de Dios o controlados por él?
                 
       La mayoría de la gente respondería que son hechos independientes de Dios,  porque el concepto general del mundo es que Dios es amor y que por eso no castiga a nadie.  Menos enviará males sobre la gente.   Sin embargo, a través de este escrito comprobaremos juntos si este concepto de Dios concuerda con el manual de todo cristiano:  la Santa Biblia.   Le invitamos a que lea y vaya comprobando, con su propia Biblia y por sí mismo, las verdades establecidas por Dios en su palabra.  Usaremos la Biblia versión Reina – Valera, 1909.

   Mucha gente piensa que los terremotos son manifestaciones de la tierra en venganza por la contaminación y sobreexplotación que el hombre ha hecho sobre ella.  Piensan que la tierra es independiente de Dios, que siente deseos de venganza y los concreta moviéndose a voluntad.  Otros prefieren creer en la versión de los científicos que aseguran que las placas tectónicas se mueven para que la tierra “libere energía”, y que es completamente normal.  Cabe señalar que esta explicación científica es una TEORÍA, es decir,  que no está comprobada, al igual que la Teoría de la Evolución o la Teoría Heliocéntrica.  Lo curioso es que la Teoría Tectónica de Placas está sostenida por dos teorías más:  la teoría de la deriva continental y la teoría de la expansión del fondo marino.   Es una teoría basada en teorías.  Casi provoca risa, sin embargo estas teorías son enseñadas como verdades en las escuelas de todo el mundo.  La opinión menos popular  es que detrás de los terremotos está la mano de Dios, el Creador.    Ahora veremos, con la Biblia en la mano,  quien tiene la razón.
                                                                                                         
     El libro de Job, en el capítulo 9, versículo 6, refiriéndose a Dios, asegura:  “…Que remueve la tierra de su lugar y hace temblar sus columnas…”   Claramente se establece que es Dios el que remueve (sacude, agita, mueve) y hace temblar la tierra.   La tierra no tiembla sola, no tiene autonomía  y no es independiente del Creador.  Él la hace temblar.  Prueba de esto es lo que se narra en Éxodo 19:18, que dice:  “Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera”.   Este episodio es recordado en el Salmo 68:8, que dice:  “La tierra tembló; también destilaron los cielos a la presencia de Dios:  Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel”   En el libro de Los Hechos se nos relatan dos pasajes donde el Señor hizo temblar el lugar donde estaban sus hijos adorándole.  El primer caso  lo leemos en el libro de Los Hechos 4:31, donde dice:  “Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza” y el otro pasaje es Los Hechos, cuando el apóstol Pablo y su compañero Silas estaban presos y después de haber sido azotados, sucedió lo siguiente:  “Mas a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios: y los que estaban presos los oían.  Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían, y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron”

     Inmediatamente después que Jesús murió sucedió lo siguiente:  “y he aquí el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;  y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos, que habían dormido se levantaron; y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”  (Mateo 27:51-53)  En Mateo 28:2, dice:  Y he aquí, fue hecho un gran terremoto:  porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella”.

     Considerando todos los pasajes bíblicos que hemos leído, surge entonces la pregunta:  ¿Cómo la tierra iba a temblar sola justo cuando Pablo y Silas cantaban al Señor en la cárcel o justo cuando su pueblo estaba orando?  Estos temblores y terremotos descritos en la Biblia no son producto de la casualidad, ni de la tierra que se mueve cuando quiere.   Eran claramente una demostración del poder  y dominio que Dios ejerce sobre la tierra.   La palabra de Dios nos enseña con claridad que es  Dios es el que hace temblar la tierra.  En estos tiempos Dios hace temblar la tierra, no porque sus habitantes se congregan para buscarle, adorarle u orar a su presencia, como fue el caso del pueblo de Israel, o el de Pablo y Silas.  Los resultados de los terremotos hoy son trágicos y la pregunta es ¿Por qué?

      La Biblia también responde esta pregunta en 4 pasajes.  El primero es Isaías 13:13, que dice:  “Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los Ejércitos, y en el día de la ira de su furor”.  El segundo es 2 de Samuel 22: 8, que dice:  “la tierra se removió, y tembló; los fundamentos de los cielos fueron movidos, y se estremecieron porque él se airó”.  El tercer pasaje es el Salmo 18:7, que dice:  “Y la tierra fue conmovida y tembló; y se movieron los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él  y el cuarto pasaje se encuentra en Jeremías 10: 10, que dice:  “Mas Jehová es la verdad;  él es Dios vivo y Rey eterno:  a su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su saña”  En estos pasajes aparecen términos como IRA, FUROR, INDIGNACIÓN Y SAÑA.  Curioso es  que la Biblia enseñe que Dios se enoja o se aíra.  Los religiosos modernos presentan a Dios como un ser que no se enoja, ni castiga.  Pues ese Dios no es el Dios verdadero, del cual dan testimonio las Sagradas Escrituras.

      Es importante aclarar que Dios no está esperando que nos equivoquemos para destruirnos o castigarnos de inmediato.  Si fuera así, estaríamos todos muertos, porque todos hemos pecado. (Romanos 2:23, Salmo 14:1-3, 1 de Juan 1:8-9)  Dios conoce nuestra condición, descrita en la Biblia de la siguiente manera:  “…porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud…” (Génesis 8:21)  El problema del ser humano es su tendencia a hacer lo malo, su inclinación hacia el mal.  El pecado nos separa de Dios, por eso mismo mandó Dios a su Hijo Jesucristo para libertar a los que en él creen, de la esclavitud del pecado.  El mal repentino viene para los que no se arrepienten, tal como lo explicó Jesús cuando le contaron la noticia de los dieciocho, sobre los cuales la torre de Siloé cayó  y los mató.  Jesús dijo:  ¿Pensáis que aquellos fueron más pecadores que todos los hombres que habitan en Jerusalem?  No, os digo QUE SI NO OS ARREPINTIÉREIS, TODOS PERECERÉIS IGUALMENTE.  Es decir, no se crean mejores que ellos, porque si no se arrepienten también están expuestos a ser destruidos.  Esto lo dijo Jesús.  Jesús no dijo que Dios no castiga el pecado.   Esta enseñanza de Cristo nos muestra cuán importante es que el ser humano reconozca esta condición de pecador y se arrepienta delante del Señor.  Muchos aseguran hoy, con soberbia, que no tienen nada de que arrepentirse, pero la Biblia dice todo lo contrario.
  
     En 1 de Reyes 19: 11-12, se nos relata cómo el profeta Elías, afligido por la persecución de Jezabel, llegó hasta una cueva en el monte Horeb, donde Jehová produjo viento fuerte, un terremoto y fuego.    En Isaías 29:6, el profeta anuncia el castigo de Dios sobre una ciudad  (Ariel) y le profetiza lo siguiente:  De Jehová de los ejércitos, serás visitada con truenos y con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor”.   Lo que nos muestra este pasaje, en forma bastante clara, es que el Señor puede visitar una ciudad o nación con fenómenos climáticos o terremotos, porque tiene dominio sobre la naturaleza.  Sobre el dominio de Dios sobre la naturaleza y el clima, le recomendamos leer los capítulos 37 y 38 de Job, donde se nos enseña que Dios domina sobre la lluvia, la nieve, el granizo, la neblina, los relámpagos, vientos y truenos.  Las mismas plagas que Jehová mando a Egipto son otra prueba de esto.
    
     Si la gente que asegura que Dios no controla los terremotos tuviera razón, estarían demás todos los versículos citados y además, los que están en el Apocalipsis, que muestran claramente que los terremotos que Dios ocasionará a futuro.  Vamos a citar Apocalipsis 6:12, cuando Jesús abrió el sexto sello del libro:  Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto;  y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre; …”  Si usted lee todo el capítulo 6, claramente la mayoría de los sellos, cuando son abiertos por Jesús, producen hambre, muerte y destrucción. 

       En el capítulo 8 de Apocalipsis, después que Jesús abre el séptimo sello y le fueron dadas 7 trompetas a siete ángeles, en el versículo 5 dice:  “Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo echó en la tierra;  y fueron hechos truenos y voces y relámpagos y terremotos”  ¿Cómo un ángel de Dios puede provocar estas cosas, si Dios no está en control?  Los ángeles no se mandan solos, ellos sirven a Dios.  Si usted sigue leyendo el capítulo 8 de Apocalipsis hasta el final y el capítulo 9 entero, no le quedarán dudas de que el Señor Dios utiliza la naturaleza, sobre la cual tiene dominio, para azotar a los habitantes de la tierra.

      En el versículo 15 del capítulo 9 que acaba usted de leer, dice claramente que hay ángeles preparados para matar la tercera parte de los hombres.  Esto concuerda plenamente con lo que el ángel de Jehová hizo en el antiguo testamento:  “Y envió Jehová pestilencia a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado:  y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beer-seba, setenta mil hombres.  Y COMO EL ÁNGEL EXTENDIÓ SU MANO SOBRE JERUSALEM PARA DESTRUIRLA, JEHOVÁ SE ARREPINTIÓ DE AQUEL MAL, Y DIJO AL ÁNGEL QUE DESTRUÍA EL PUEBLO:  BASTA AHORA; DETÉN TU MANO.”  Es bastante claro el texto, y es otra prueba que Jehová castiga el pecado y además, algunas veces, se arrepiente del castigo. 
 
       Tenemos otro ejemplo de esto, a favor de una ciudad que Dios quería proteger de los Asirios, en 2 de Reyes 19:35, que dice:  “ y aconteció que en la misma noche salió el ángel de Jehová, e hirió en el campo de los Asirios ciento ochenta y cinco mil,  y como se levantaron por la mañana, he aquí los cuerpos de los muertos”  Esto nos prueba que Dios y los ángeles que él determina, tienen autoridad sobre la muerte,  por eso dice en Job 12:10 lo siguiente:  “En su mano está el alma de todo viviente y el espíritu de toda carne humana”  y en Deuteronomio 32:39, el mismo Dios dice:  “…yo hago morir, y yo hago vivir:  yo hiero y yo curo : y no hay quien pueda librar de mi mano”
           
     En Apocalipsis 11:13, dice:  “Y en aquella hora fue hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres:  y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo”  y en Apocalipsis 16: 17- 18, se anuncia el terremoto más grande de la historia y dice así:  “Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo:  Hecho es.  Entonces fueron hechos relámpagos y voces y truenos;  y HUBO UN GRAN TEMBLOR DE TIERRA, UN TERREMOTO TAN GRANDE, CUAL NO FUE JAMÁS DESDE QUE LOS HOMBRES HAN ESTADO SOBRE LA TIERRA.  Y la ciudad fue partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira.”   Por lo tanto, el terremoto más grande de la historia todavía no sucede.

¿Qué lecciones podríamos sacar de los terremotos?

      Los falsos religiosos se han encargado de enseñar que Dios no interviene en nuestras vidas, que no nos puede proteger, que no puede castigar el pecado porque es amor , que no controla la naturaleza, que no puede juzgar, etc.  Si Dios fuera así, no sería soberano, no tendría autoridad, no podría aplicar justicia, ni tendría poder para librar del mal.   No sería Dios.   Además, hemos sabido de personas que han sobrevivido de grandes terremotos de manera milagrosa y es que la mano de Dios también interviene para librar y alargar los años de vida sobre la tierra. 

     Un terremoto no solo es un juicio de Dios, sino también un llamado a la humanidad al arrepentimiento, a reconocer y aceptar la enseñanza que Dios dejó en su palabra.   A recordar y tener presente que no nos hicimos a nosotros mismos, sino que existe un Creador que nos hizo.   Que Dios quiere que todos los hombres se arrepientan, sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad  (1 Timoteo 2:4 y Los Hechos 17:30)

      Un terremoto es un llamado a la fidelidad,   porque cuando estamos bien y nada nos es adverso, nos olvidamos de Dios.  Sin embargo, cuando viene el mal, nos acercamos a él, oramos y ayudamos a los demás, siendo que siempre deberíamos hacerlo.  Es una amonestación a valorar nuestras familias, nuestra vida.  A ordenar nuestras prioridades.  Muchos tienen la lista de prioridades toda cambiada.  El orden correcto es Dios, la familia, el trabajo, la recreación.   Compare usted su lista con esta y verá que hay cambios que hacer.   

     Un terremoto es también un recordatorio que las cosas que realmente tienen valor son las espirituales y relacionadas con el Creador  y que las cosas materiales perecen.  ¿Cuánta gente vive afanada trabajando sin dedicar tiempo a sus hijos?  Y después se quejan porque se portan mal y no les obedecen.  Por supuesto, tienen buena casa, buen auto, casa en la playa o buenas vacaciones,  ropa de marca, etc.  Sin embargo, muchas veces no hay amor ni ayuda mutua en la familia, no hay comunicación, las peleas son frecuentes, los hermanos se detestan, etc.  Lamentablemente, en muchos hogares chilenos sucede esto y muchas veces terminan en la separación de los padres,  los hijos metidos en pandillas o drogas o  las niñas embarazadas antes de tiempo.  Todo esto sucede porque se le da más valor a lo material que a la parte espiritual o familiar.

     La pregunta es ¿por qué esperar el mal para actuar correctamente?  Si Dios nos dejó el manual que es la Biblia y más encima,  nos dio la libertad para escoger qué camino seguir ¿por qué no elegir voluntariamente el camino correcto?   El camino es Cristo, el mismo que dijo:  “El tiempo es cumplido y el reino de Dios está cerca:  ARREPENTÍOS Y CREED AL EVANGELIO.”  (Marcos 1:15)

    Enero 2012
          





¿Dios castiga, si o no?



El Castigo de Dios ¿Mito o Realidad?


           Años  atrás en un programa de ayuda social en televisión, fue mostrado un caso de una señora que tiene un hijo postrado en una cama, ciego, epiléptico y con otra enfermedad, cuyo nombre no recordamos.  La situación era verdaderamente conmovedora y cuando fue entrevistada, la madre del niño dijo que cuando el marido se enteró de todas las enfermedades con las cuales venía su hijo, se fue de la casa y abandonó completamente a su esposa y a su hijo enfermo.  Pasaron algunos años y este caballero enfermó gravemente de diabetes, quedando ciego.  Le cortaron las piernas y finalmente, falleció.  La persona que narraba la historia insinuó que pudo haber sido un castigo de Dios.  ¿Qué piensa usted sobre esto?  ¿Castiga  Dios a los malos?  ¿Será posible que Dios, siendo amor, castigue o envíe males a la gente?

           Existe un dicho muy popular que dice: “Dios castiga, pero no a palos” y otro que asegura: “Todo se paga aquí, en la tierra”.  Estas frases dan a entender que si uno obra mal, tarde o temprano recibirá un castigo bien merecido.  Muchos líderes religiosos como sacerdotes o pastores aseguran que Dios no castiga a nadie, argumentando que él es amor y por ese motivo, no puede castigar.  Otros opinan que en las personas malas es ya suficiente castigo el no tener a Dios en su vida y hay quienes afirman que la maldad se pagará en el infierno, mientras que otros dicen que el infierno no existe.  Y así, sucesivamente, cada religión o doctrina tiene sus propias “ideas” sobre el  tema del castigo.  Estas ideas no se acercan mucho a la verdad establecida en la Biblia, libro al cual debemos recurrir para conocer a Dios, puesto que es el único libro que da testimonio de su existencia. 

          Antes de citar la Biblia, vamos a leer el significado que la Real Academia Española da a la palabra “castigo”: pena que se impone a quien ha cometido un delito o una falta y sus sinónimos son  sanción,  justicia, multa, escarmiento, condena y correctivo. Citaremos, como primer punto, lo que dice el Salmo 39: “Con castigos sobre el pecado, corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre” (versículo 11)  Este versículo nos enseña que el castigo es un medio que Dios utiliza para corregir al hombre.  En el libro de Proverbios, dice lo siguiente: “No desprecies, hijo mío,  el castigo de Jehová; ni te fatigues de su corrección: porque al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” (Capítulo 3: 11 y 12)  Estas palabras del Antiguo Testamento fueron recordadas por el apóstol Pablo y usted lo puede comprobar en el capítulo 12 de hebreos.   Del versículo 7 al 11, Pablo nos aclara muchas dudas sobre el tema del castigo y dice así: “Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?  Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.” Luego, Pablo compara el hecho de que nuestros padres nos castigaban como ellos querían y los respetábamos y por qué  no hemos de obedecer a Dios, el cual nos castiga para que recibamos su santificación y enseñanza.

          En un ejemplar de la revista católica El Eco de Lourdes, aparece un artículo titulado “Los castigos de Dios”, donde el escritor José Francisco Contreras asegura que: “no fue un castigo de Dios el exilio que sufrieron los israelitas, por ejemplo.  Sino un acontecimiento de Dios, una palabra de amor que, a través de esta situación, les enseñó y purificó, para que se convirtieran de corazón y no se quedaran solo en ritualismos externos y vacíos de contenido.”  Ahora usted mismo compare esta afirmación con lo que Jehová les dijo a los israelitas y que está escrito en la Biblia: “y en cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.  Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras fornicaciones, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al Número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra,  llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día, y conoceréis mi castigo.” ¿Usted cree que el hecho de que todos los israelitas que murmuraron contra Dios iban a morir en el desierto fue con el propósito de purificarlos para que se convirtieran de corazón?  Lógicamente que no, pues un muerto no puede convertirse, aprender o purificarse.   La comparación entre lo que los religiosos enseñan y lo que Dios enseña, nos demuestra que se cometen muchos errores por ignorar las Sagradas Escrituras.  Además, si recordamos la historia del pueblo de Israel nos daremos cuenta de todos los castigos que sufrió por desobedecer al Señor y el Apóstol Pablo lo recuerda bien en 1 de Corintios, capítulo 10, versículos 5 al 11, que dice: “Mas de muchos de ellos no se agradó Dios;  por lo cual fueron postrados en el desierto.  Empero estas cosas fueron en figura de nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.  Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos, según está escrito: sentase el pueblo á comer y á beber, y se levantaron a jugar ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.  Ni tentemos a Cristo, como también algunos de ellos le tentaron y perecieron por las serpientes.  Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron y perecieron por el destructor.  Y estas cosas les acontecieron en figura, y son escritas para nuestra admonición (advertencia), en quienes los fines de los siglos han parado.”  

          El objetivo de este sencillo volante es que usted, estimado lector, conozca a Dios Padre tal como es y no por medio de mitos, tradiciones, o enseñanzas inventadas por las diferentes religiones que existen en el mundo.  Es común hoy día, que las diferentes religiones nieguen el hecho comprobado de que Dios si castiga y de que si se enoja.  El hecho de que se enoje o castigue, no varía en nada su inmenso amor hacia la humanidad al enviar a Jesucristo a morir por nuestros pecados.  Ya comprobamos de que Jehová amaba a su pueblo escogido Israel, sin embargo lo castigó muchas veces.  La Biblia nos da varias características del Creador, las cuales no podemos discutir de ninguna manera, pues la Biblia es, por excelencia, el único libro que nos da testimonio de la existencia de Dios y debiera ser el manual de todo aquel que se considere cristiano o creyente.  Citaremos el libro de Génesis donde los ángeles se daban prisa en sacar a Lot y su familia de Sodoma: “Al rayar el alba los ángeles, daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas, que se hayan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad”.  En efecto, Dios castigó a Sodoma y Gomorra con su total destrucción por medio de fuego y azufre.  Este acontecimiento es recordado por el apóstol Pedro: “Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas como ejemplo a los que habían de vivir sin temor y reverencia de Dios.  Y libró al justo Lot…..” (2 de Pedro 2: 6)

          La Biblia también nos enseña que el malo, el que se alegra de la calamidad y el testigo falso NO QUEDARÁN SIN CASTIGO.  (Proverbios 11: 21 – 17:5 y 19:5.)  El libro del profeta Joel, nos enseña: “y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios;  porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y QUE SE ARREPIENTE DEL CASTIGO.”   Aquí se nos dice que Jehová es tardo para la ira, pero no dice que no se enoja.   La mayoría de estos ejemplos y enseñanzas se encuentran en el Antiguo Testamento.  Pero, En el  Nuevo Testamento  ¿habrá cambiado Dios?  Lo veremos a continuación.

          En Mateo 10: 15, el mismo Jesucristo les dice a los apóstoles lo que les iba a pasar a las ciudades o aldeas que no los quisieren recibir: “De cierto os digo, que el castigo será mas tolerable a los de la tierra de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que a aquella ciudad.”  ¿Cómo es esto?  Jesús está diciendo que estas ciudades serían castigadas por no recibir a los apóstoles.  ¿Qué raro?  En efecto, es raro para la persona que no ha investigado en la Escritura antes de asegurar tan convencida que “Dios no castiga”.   Es extraño para aquellos que no se preocupan de fundamentar en la palabra de Dios sus afirmaciones.   Otro ejemplo parecido a este se encuentra en Mateo 12: 22.   En el libro de Romanos, capítulo 3, versículo 5, Pablo nos enseña sobre el juicio de Dios sobre el pecado: “y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo?  (Hablo como hombre.)  En ninguna manera: de otra suerte ¿cómo juzgaría Dios al mundo?”  Pablo nos deja claro que si no hubiera castigo, no podría Dios juzgar al mundo.  No tendría sentido juzgar al mundo si no hay un castigo o condena.   En su carta a Los Hebreos, Pablo habla del castigo del que pisoteare a Jesucristo y menospreciare la sangre del testamento: “El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos, muere sin ninguna misericordia: ¿cuánto pensáis que será por digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fue santificado e hiciere afrenta al espíritu de gracia?  Sabemos quien es el que dijo: mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor.  Y otra vez: el Señor juzgará su pueblo.  Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.” 

          Pablo habla a los Romanos de la siguiente manera: “más por tu dureza y tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios;  el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: a los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, la vida eterna. Mas a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, antes obedecen a la injusticia, enojo e ira;  tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo,…..”  (Romanos 2:  5-9)    y a los Tesalonicenses: “Porque es justo para con Dios pagar con tribulación a los que os atribulan;  y a vosotros, que sois atribulados, dar reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús del cielo con los ángeles de su potencia, en llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales SERÁN CASTIGADOS de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.”  (2 de Tesalonicenses 1: 6-9)  En estos pasajes se nos enseña el castigo que les espera a los que no obedecen al evangelio y no se arrepienten  y cabe hacerse una pregunta: ¿Cómo Dios no va a castigar a aquellos que desprecian a su hijo Jesucristo y su sacrificio en la cruz? 

          Si a usted, después de haber leído este volante le quedan dudas sobre si Dios castiga o no,  busque el libro de Apocalipsis, Cáp. 3, versículo 19, que dice: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo: se pues celoso, y arrepiéntete.”  Nos queda bastante claro con todos estos pasajes bíblicos que Dios sí castiga.  Si usted asegura que Dios no castiga es que no conoce bien al Dios al cual se refiere y tendría que quitar bastantes hojas de la Biblia para sostener su errada posición.  Encontrará otras citas bíblicas sobre el tema en: Deuteronomio 11:2 – Job 31:23 – Job 36: 10 – Salmo 50: 17 – Zacarías 7: 12 – etc.

         No en vano el Señor Jesucristo les dijo a los saduceos:  “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” (Mateo 22:29)  Este versículo nos enseña que son muchos los errores que se cometen por no conocer o escudriñar las Sagradas Escrituras y eso es lo que ocurre en varias religiones hoy, que ignoran lo que está establecido en la Santa Biblia y también sucede cuando una persona tiene un “concepto personal” de Dios, que no ha sido fundamentado en la palabra, sino en su propio parecer u opinión.



Santiago, Octubre de 2011

El Falso Evangelio de la Prosperidad

El amor al dinero es la raíz de todos los males

           “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.  Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.  Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden a los hombres en perdición y muerte.  Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males:  el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.  Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.”  (1 de Timoteo, cap. 6, vers. 7-11).

               Hemos escogido estos versículos como introducción, porque se hace necesario destacar la enseñanza del evangelio de Jesucristo y compararla con lo que muchos enseñan hoy, contradiciendo incluso las propias Escrituras.  Según el diccionario la palabra huir significa:  “apartarse de algo malo o perjudicial”.   El amor del dinero es perjudicial para los cristianos porque nos descamina de la fe.  Queremos aclarar que el dinero no es un elemento malo en si mismo; sino lo malo está en poner nuestro corazón en él, es decir que nuestra vida gire exclusivamente en torno al dinero.
          
              Respecto al tema, el Señor Jesucristo, nos enseñó con bastante claridad:  “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín (óxido) corrompe, y donde ladrones minan y hurtan.  Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe y donde ladrones no minan ni hurtan;  porque donde estuviere vuestro tesoro,  allí estará vuestro corazón”. (Mateo 6:  19-20) Jesús también dijo:  “Ningún siervo puede servir a dos señores;  porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se acercará a uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas.” (Lucas 16: 13)  Otro ejemplo es el joven rico que se fue muy triste cuando el Señor le dijo que vendiera todas sus posesiones,  se lo diese a los pobres y que de esa forma haría tesoro en los cielos.   Este joven sabía que había una vida eterna, pero su corazón estaba en las riquezas.  (Mateo 19: 21-22)

              Jesús llevó una vida apartada de todo tipo de codicia y es el modelo incuestionable de todo aquel que se considere cristiano o hijo de Dios.  Jesús no llevó una vida  de riquezas, ni comodidades;  todo lo contrario, siendo el Rey de Reyes, no tenía donde recostar su cabeza. (Mateo 8.20) Cuando la multitud tuvo   hambre, Jesús multiplico el pan y los peces, porque daba testimonio que el Padre era con él.  Nunca se le vio pedir dinero para financiar su ministerio, nunca les exigió dinero a los que le seguían o sus bienes materiales.  Nunca manipuló, ni torció un tilde de la palabra para engañar a los oyentes.  Jesús dijo esto:  “…de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8).  ¿Qué significa dar de gracia?  Significa dar Gratis.  Es decir, sin pedir nada a cambio.  Sin cobrar, ni vender.   Ninguno de los apóstoles, después de haberse convertido al Señor llevó una vida acomodada o basada en las riquezas y lujos de este mundo, siguiendo el ejemplo y la enseñanza de Jesús.

           Otro ejemplo sobre el tema lo encontramos en Los Hechos, donde Pedro le dice a Simón, el mago:  “Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero”  (Los Hechos 8:19-20)  Simón, el mago, les ofreció dinero a los apóstoles si le daban la potestad de poner las manos encima de las personas y éstas recibieran el Espíritu Santo.  Los apóstoles no se vendían, ni se dejaban seducir por el dinero.  Otro ejemplo del desapego a las riquezas de los apóstoles es lo que Pablo enseñaba a los Filipenses:   “….No lo digo en razón de indigencia, pues HE APRENDIDO A CONTENTARME CON LO QUE TENGO.  Sé estar humillado, y sé tener abundancia:  en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:11-13)  Pablo había aprendido a contentarse con lo que tenía,  enseñanza que muchos “cristianos” aun no han podido entender, menos poner en práctica.      

         Ahora que presentamos un resumen del ejemplo que Jesús nos entrega sobre el amor al dinero, le invitamos a comparar a Jesús y los apóstoles, con los predicadores o líderes “evangélicos” de la prosperidad para saber si sus doctrinas y estilo de vida concuerdan realmente con el evangelio de Jesucristo.

1.   Los predicadores de la prosperidad no dan gratis; cobran por predicar, por cantar, venden videos, CD, cassettes, etc.  Incluso hay un pastor en Santiago que cobra $4.500 por la imposición de manos. Jesús dijo que dieran gratis, porque gratis habían recibido.

2.   No llevan una vida sencilla o austera, como la llevó Jesús o sus apóstoles.   Tremendas casas, empresas, vehículos, viajes al extranjero, hoteles de lujo, aviones privados,  etc, son prueba de ello.  Ejemplo claro de que estos líderes de la prosperidad rechazan la pobreza,  es el “pastor” chileno Fernando Chaparro, quien dijo en uno de sus sermones:  “Me rebelo a ser pobre”.   ¡Qué raro que no conozca el ejemplo y consejos de su mismo maestro!   Hace poco en el canal 50, el predicador de la prosperidad Cash Luna, contradiciendo la enseñanza y el ejemplo de Jesucristo y de sus apóstoles, dijo que Jesús no era pobre sino que “se hizo pobre” y agregó:  “Él no quiere verte con los zapatos agujereados”.  Y nosotros nos preguntamos por qué motivo se van a los extremos.  Uno puede llevar una vida como enseñó el apóstol Pablo, conformes con tener comida y vestido, sin necesidad de andar todos rotosos o sucios.  Si Cash Luna hubiera estado en el tiempo de Jesús se habría reído del Maestro porque no tenía ni una cama para acostarse, sino que reclinaba su cabeza en una piedra.   

3.  No le trabajan un día a nadie.  Tenemos el ejemplo del apóstol Pablo que trabajaba (Los Hechos 18:3/ 20:33-35/ 2 de Tesalonicenses 3: 8).
 Para no ser carga a los hermanos y evitaba  usar la facultad de ser sostenido (NO DE RECIBIR DIEZMOS)  por la iglesia para no poner escándalo al evangelio y ser un ejemplo. (1 de Corintios 9:12/ 2 de Tesalonicenses 3:8 y 9) 
 Y el mismo dijo:  Sed imitadores de mí, como yo de Cristo. (1 de Corintios 11:1)
 La mayoría de los pastores y líderes evangélicos no trabajan.  Pablo dijo claramente:  EL QUE NO QUIERE TRABAJAR, TAMPOCO COMA  (2 de Tesalonicenses 3:10) Y no se refería al trabajo en la obra de Dios, sino al trabajo material.

4.  Tuercen el significado de la palabra de Dios.  Sacan versículos bíblicos de su contexto y los usan para manipular a sus fieles que no se dan el trabajo de COMPROBAR que lo que le están enseñando es bíblico o no.   De hecho, la mayoría de sus seguidores les creen más a ellos que a la propia Biblia.  ¡Increíble, pero cierto! 

5.  Los predicadores de la prosperidad basan el evangelio en el dinero.         Enseñan que la sanidad, la bendición, la solución a todos los problemas del ser humano depende de cuánto dinero en diezmos u ofrendas la persona de para la obra del Señor.  Enseñan que la bendición depende de cuánto usted “PACTE” con Dios.  Dan a entender que si usted entrega poco dinero, poca bendición va a tener. Esta enseñanza de que usted va a solucionar todos sus problemas dándole dinero a estos personajes es totalmente falsa.   El salmo 112, enseña claramente que la bendición del Señor se derrama sobre el hombre que teme a Jehová y se deleita en sus mandamientos.  Dice este salmo que éste hombre temeroso es clemente, misericordioso y justo.  Y también es generoso, porque el salmo dice que da a los pobres (no a los líderes)  En Los Hechos 20:35  Pablo enseña:  “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”.  Es necesario recordarles esto a los predicadores de la prosperidad que todo el día PIDEN ofrendas y diezmos.   Ya no predican el evangelio, ni llaman al arrepentimiento, sino que hablan de “PACTAR  O SEMBRAR”   Si la solución a los problemas del ser humano dependiera de cuánto dinero entregue a su iglesia, demás estarían las palabras del Señor Jesucristo, cuando dijo: “Mas buscad primeramente el  reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33), refiriéndose al sustento o el vestuario.  El cubre nuestras necesidades, porque somos más que los lirios del campo o las aves del cielo.

            La  prioridad es que sirvamos a Dios y no cuánto dinero demos a las iglesias.  Esto no quiere decir que usted no ayude económicamente a su iglesia, pero hágalo tal como la Biblia lo enseña:  “Cada uno dé como propuso en su corazón:  no con tristeza, o por necesidad;  porque Dios ama al dador alegre”  (2 de Corintios 9:7)  Claramente no hay cuota ni porcentaje.

           A continuación, definiremos la palabra “prosperidad”, que según el Diccionario de la Real Academia Española significa:  “Curso favorable de las cosas// Buena suerte o éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre”.  Como puede usted entender, la prosperidad no es solamente un tema económico, sino que va más allá.  Tenemos el ejemplo de Nehemías, que quería reconstruir Jerusalem y pidió a Dios próspero suceso con el rey, quien finalmente proveyó todo lo que Nehemías necesitaba:  los permisos correspondientes y los materiales de construcción.  (Nehemías 1:11 y 2: 7,8) Nehemías prosperó en lo que quería hacer, es decir le fue bien y no porque tuviera suerte o se dedicara a  pedir dinero, sino porque Dios intervino a su favor.  Esa es la prosperidad bíblica, que resulte bien todo lo que emprendamos, porque Dios está con nosotros.  La prosperidad bíblica no es la ausencia de problemas o de estrechez económica.  De hecho, es parte ineludible de la vida de todo cristiano genuino pasar pruebas, persecuciones,  enfermedad o escasez, tal como lo vivió el apóstol Pablo:  “…en trabajos más abundante; en azotes sin medida; en cárceles; en muertes muchas veces.   De los judíos he recibido cuarenta azotes
 menos uno.  Tres veces he sido azotado con varas;  una vez apedreado;  …………en trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos
 ayunos, en frío y en desnudez….” (2 de Corintios 11:25-27) o como los antiguos representantes de la fe:  “Otros experimentaron vituperios y azotes;  y a más de esto prisiones y cárceles.  Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo;  anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;  de los cuales el mundo no era digno……”(Hebreos 11:36-38)  Pablo, a pesar de todo, prosperó en su misión de predicar el evangelio a los gentiles y todos los apóstoles prosperaron en lo mismo, porque Dios estaba con ellos.

          Estos líderes o pastores de la prosperidad, pagarán muy caro su actuar.  Gracias a ellos, montones de personas no creen en el evangelio, porque se han dado cuenta del negocio de estos hombres, que al fin y al cabo, NO SON VERDADEROS CRISTIANOS  porque con sus falsas doctrinas y la manipulación que hacen de la palabra,  con las sanidades que prometen y que nunca se cumplen (Benny Hinn es un ejemplo de eso) dan testimonio de que Dios no está en ellos.  “Cualquiera que se rebela y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios” (2 de Juan 9)  y si estos personajes de la prosperidad no han perseverado en la enseñanza de Cristo y no tienen a Dios ¿Qué tiene que hacer usted? La respuesta es obvia.  NO CREERLES Y NO FOMENTARLES EL NEGOCIO.

    Usted tiene que ser como los de Berea, de los cuales la Escritura dice:  “y fueron estos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así” (Los Hechos 17: 11) Los judíos de Berea escucharon a Pablo y se preocuparon de comprobar en las Escrituras si era verdad lo que se les estaba enseñando.  Y eso es lo que no hacen los seguidores de la falsa doctrina de la prosperidad, no escudriñan, no comprueban ni analizan a fondo las enseñanzas de sus líderes.  Tampoco se han dado cuenta que la doctrina de la prosperidad está mezclada con la Nueva era, con el Nuevo Pensamiento, el Dominionismo, la Confesión Positiva, la Ciencia Cristiana y otros pensamientos antibíblicos.

         Y tampoco se han dado cuenta que no son ellos los que disfrutan del dinero que dan a sus iglesias, que cuando han estado enfermos, sin trabajo o aproblemados sus líderes ni siquiera han preguntado por ellos y menos los han ido a visitar a su casa a llevarle un paquete de mercadería.  Si usted ha sido convencido por esta falsa doctrina, es tiempo de que despierte y pueda comprobar por si mismo y basándose en la Santa Biblia, que el evangelio de la “prosperidad” no es el mismo que enseñó Jesús.  Debe usted seguir el consejo de Pablo y apartarse de los que enseñan tales cosas.

          Quiera el Señor que este sencillo volante haya servido para darle claridad a su vida espiritual.  Estamos en tiempos de apostasía y es necesario conocer lo que nos enseña la palabra de Dios, para defender la sana doctrina y no dejarnos engañar por doctrinas atractivas, pero totalmente falsas como lo es el “evangelio de la prosperidad”.

          Que el Señor le bendiga, son nuestros sinceros deseos.  

Enero 2012

viernes, 27 de enero de 2012

Apostatas y Falsos Maestros

                                    ESTUDIO BÍBLICO

                 Sobre la apostasía y los falsos maestros.

por M Pedrero l.
Introducción

       En estos días estamos constantemente recibiendo noticias sobre los atentados terroristas en diferentes países y nos sorprendemos de lo que estas personas son capaces de hacer.   Se disfrazan por ejemplo, para acercarse a una embajada y poder hacer detonar sus explosivos.  Muchas veces ellos mismos se amarran los explosivos en su propio cuerpo y se sacrifican para matar a los que ellos consideran sus enemigos.   Un ejemplo de esto y que jamás olvidaremos fue el atentado terrorista a las torres gemelas en Estados Unidos.  Estos terroristas se infiltraron en los aviones aparentando ser pasajeros comunes y corrientes, no fueron detectados y finalmente, mataron cientos de personas inocentes.   Y desde ese momento, se han extremado las medidas de seguridad en los aeropuertos.  Los diferentes gobiernos han invertido dinero en infraestructura, en tecnología de última generación y en contratación de personal.  Todo esto con el fin de impedir este tipo de ataques y evitar la muerte de personas inocentes.   Sin duda, desde ese día, el mundo cambió.  Se vive bajo la constante y posible amenaza de estos terroristas.  La guerra contra el terrorismo es una guerra nueva, muy distinta de la guerra convencional, donde hay dos bandos enemigos uniformados y claramente identificados, que luchan sabiendo exactamente quien es el enemigo y donde se encuentra.

     Lo que hace tan diferentes y peligrosos a los terroristas son dos factores: 

El primero es que no son visibles, trabajan encubiertamente, y no sabemos quienes son hasta que es muy tarde.  Cambian su apariencia para parecerse al resto de la gente, para no ser detectados.

El segundo factor  es que están dispuestos a morir por su causa.  Es decir, son suicidas.  No les importa su vida con tal de que otros también mueran.

     En consecuencia, es vital descubrirlos antes de que cometan los atentados terroristas y maten personas inocentes.  Descubrirlos y desenmascararlos en una tarea fundamental para la protección del público y la estabilidad  del mundo.   Como cristianos nosotros entendemos el esfuerzo que hacen los gobiernos en evitar estos ataques.

Desarrollo:

     Llevando este ejemplo ahora al plano espiritual,  tristemente,  la iglesia de Jesucristo en la tierra no es tan sensible a la amenaza de terroristas espirituales que se infiltran y operan dentro de las iglesias para destruirlas.  Estos son alkaedas espirituales, que no les importa irse ellos mismos al lago de fuego con tal de destruir a los verdaderos cristianos.  Si es importante que los gobiernos terrenales luchen contra en terrorismo, por razones de seguridad o de estabilidad,  cuanto más importante es luchar contra el terrorismo espiritual, que lo llevan a cabo personas que han entrado encubiertamente a las iglesias, servidores de Satanás y cuyo único fin es destruir la iglesia y a las almas que la integran. 

      Y eso es precisamente lo que Judas nos llama a hacer.  Judas nos llama a tener conciencia de la guerra espiritual en la cual todo cristiano debe involucrarse.  Dice Judas 1:3 y 4:  “…me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”  Y nos da la razón en el versículo siguiente, verso 4:  “porque algunos hombres han entrado encubiertamente….”  Encubiertamente, sin ser detectados, esa es la táctica clásica que ellos emplean para introducirse en las iglesias.  No sabemos quienes son pero allí están,  se meten con los creyentes, se mezclan con ellos con el fin de hacer daño.  La palabra contender significa:  Lidiar, pelear, batallar//  disputar, debatir, altercar//  Discutir, contraponer opiniones, puntos de vista, etc.  Por lo tanto, contender eficazmente por la fe, es luchar (con toda la armadura que Dios nos ha entregado) para impedir que falsos maestros y su falsa doctrina contaminen y destruyan al rebaño de Dios. 

     Si seguimos leyendo a Judas dice el versículo 4, dice:  “porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando a Dios que solo es el que tiene dominio, y a nuestro Señor Jesucristo.”  No es el único pasaje en que se usa la palabra “encubiertamente” En 2 de Pedro, capítulo 2, también se emplea:  “Pero hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán ENCUBIERTAMENTE herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada.  Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado.  Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda y su perdición no se duerme.”   Encubiertamente significa a escondidas, en secreto, fraudulentamente.  Estos personajes usan el disfraz, el cambiar la apariencia, el transfigurarse como cristianos para infiltrarse en la iglesia, tal como lo dijo el apóstol Pablo:  “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo, y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz.  Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia;  cuyo fin será conforme a sus obras”. (2 de Corintios 11:13-15)   Queremos recalcar algo muy importante, estos hombres a los cuales Judas se refiere han negado a Dios,  y por lo tanto,  son APÓSTATAS, es decir, personas que habían oído el evangelio, se habían identificado superficialmente con la iglesia cristiana,  y hasta profesaban ser de Cristo, pero finalmente, abandonaron la fe.  Esto es algo terrible:  acercarse a la verdad de Dios, ser expuestos a ella, pero finalmente darle la espalda, negándola y entregándose a una vida impía.  La peor condenación esta reservada para los que cometen apostasía.  Y estos hombres impíos, como los describe Judas,  se infiltran en el pueblo de Dios y su objetivo es convertir la gracia de nuestro Dios en disolución.  La disolución es definida en el diccionario como:  relajación de costumbres, inmoralidad y libertinaje.   A estos personajes, no les agrada la sana doctrina, las normas morales contenidas en la palabra, son enemigos de las restricciones y las reglas de conducta y quieren convertir el evangelio en algo superfluo, que se acomode a sus necesidades, menos exigente y más fácil de llevar.  Son gente que quieren escuchar mensajes bonitos, cortitos y agradables, que quiere compatibilizar el evangelio con el mundo (cosa que es imposible),  que no les gusta la enseñanza original de Cristo,  que quieren modernizar o reformar el evangelio.  Que les gustan las “nuevas visiones” y prestan oído a cualquiera que asegure haber recibido una directamente de Dios.  Que no quieren negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguir a Cristo cada día.  Que no se incomodan con el hecho de que en la iglesia entren costumbres del mundo, música que escuchan los impíos, bailes mundanos, etc.  Judas dice que estos hombres convierten la gracia de Dios en disolución.  Es decir, convierten el evangelio genuino en un evangelio que les guste y acomode a ellos y convencen a los demás para que los sigan.

      La lucha entre la verdad de Dios y las mentiras del diablo ha existido desde el capítulo 3 del Génesis hasta hoy y continuará en aumento, no mengua esta lucha, sino que crece.  Por este motivo es que hay tantas advertencias en la Biblia acerca de los falsos hermanos, falsos apóstoles, falsos maestros y todas sus estrategias para engañar, si fuere posible aun a los escogidos.  Mateo 24:24, el mismo Jesús nos advierte:  “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios;  de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos” Si nosotros seguimos las citas de este versículo comprobaremos que los milagros que hacen los falsos profetas los hacen por medio de espíritus de demonios y no por el Espíritu de Dios como los profetas de Jehová, Jesucristo y los apóstoles.    En Mateo 7:22 y 23 se nos advierte:  “Muchos me dirán en aquel día:  Señor, Señor ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros?
     Y entonces, les protestaré:  “Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad” En este ejemplo, podemos incluir a los hermanos que con fe acuden donde gente que se presenta como cristiana o los reciben en su casa, sin saber su doctrina.  Esta gente ora con ellos o los unge, y ellos se sienten mejor o se les alivia la enfermedad y entonces se convencen de que el que los ungió o aquel que oró con ellos es verdadero hijo de Dios y no siempre es así.  Las peticiones son respondidas por Dios, no porque el supuesto hermano sea de Dios, SINO POR LA FE QUE HAY EN LA PERSONA NECESITADA. Su fe en Dios. 

     Lo esencial de esta enseñanza es que tanto los falsos como los verdaderos cristianos pueden hacer milagros y señales, por lo tanto, LO QUE DEFINE A UN CRISTIANO COMO TAL NO ES EL HECHO QUE HAGA MILAGROS, SINO SU OBEDIENCIA A LA SANA DOCTRINA.  Podemos darnos cuenta, por la doctrina que sigue, si la persona es o no un verdadero cristiano.
+
     La apostasía se manifiesta también por falsas doctrinas en cuanto a la persona de nuestro Señor Jesucristo.  Negar a Cristo de cualquier manera o cambiar la enseñanza que la Biblia nos entrega respecto a él, es una forma de apostasía o abandono de la fe.  Hay gente que dice que Cristo fue simplemente un ejemplo, un buen maestro, alguien a quien imitar.  Otros dicen que no fue el hijo de Dios, sino un ser humano obediente y perfecto.  Otros niegan su divinidad, etc.

     La apostasía o abandono de la fe, también se manifiesta  en negar el evangelio.  Se puede negar su contenido, como por ejemplo las iglesias que no practican el bautismo para perdón de pecados.  Ellos dicen que sólo basta levantar la mano y decir “yo acepto a Cristo”.  Las iglesias que ya no predican son un ejemplo de esto también, negando parte del evangelio de Cristo.

     Pablo nos describe el rechazo del evangelio por parte de un apóstata, cuando nos dice en 2 de Timoteo 4:3: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán (soportarán) la sana doctrina, antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus concupiscencias,
Y apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas”  Pablo anunciaba en esos años, que llegaría el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina y no habiendo oído lo que querían oír, se apartarán de la verdad, ya no quieren escuchar la verdad y se reúnen con personas que tampoco soportan la sana doctrina.  Y aquí en este grupo entran las personas que quieren acercarse a Dios o al evangelio,  pero quieren hacerlo a su manera, quieren oír lo que les sea grato al oído y cuando escuchan la sana doctrina no les gusta y van buscando de iglesia en iglesia hasta encontrar una “doctrina” que les guste a ellos, no importándoles que esta enseñanza no sea la verdad de Dios.  Por este motivo, vemos las iglesias que enseñan doctrinas falsas y están llenas de gente a la cual le gusta lo que los falsos maestros les enseñan y los siguen y hasta los defienden.

     En 2 de Timoteo 3: 5 y 8, dice:  “…Teniendo apariencia de piedad, más habiendo negado la eficacia de ella:  y a estos evita”  y el versículo 8 dice:  “Y de la manera que Jannes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad;  hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe” Estas personas se oponen y rechazan la verdad, tienen el entendimiento torcido y  son réprobos, es decir, profanos y dignos de condenación.  Dice que tienen APARIENCIA DE PIEDAD.  Una persona por más religiosa que sea por fuera, va a llegar el momento en que va a demostrar con su conducta su corrupción, porque evidentemente el Espíritu Santo no reside en ella.  No ha sido transformada.  Por lo tanto sus acciones también son corruptas. 

     Lo terrible de los apóstatas, es que muchos de ellos abandonan la fe, pero no se van de la iglesia, se quedan para destruir.  Y si el pueblo de Dios, los hermanos no han sido instruidos y preparados en la sana doctrina y su defensa, sin duda no sabrán distinguir entre una doctrina falsa y una verdadera.  Tampoco estarán capacitados para diferenciar un verdadero hermano y uno falso.  Es por tanto, deber de los pastores o evangelistas de sana doctrina advertir a los hermanos, enseñándoles la palabra de Dios y además, ser diligente en saber quien entra en la iglesia y qué doctrina trae.  O si algún hermano está enseñando otra doctrina y sembrando la confusión y el error, saber frenarlo a tiempo y si no entiende al ser amonestado, expulsarlo de la congregación para PROTEGER AL REBAÑO, a los fieles.    Es vital, entonces, para la salud espiritual y el crecimiento de la iglesia cristiana que nos sometamos a una sola doctrina, la sana doctrina.

Resumen:

1.     Judas nos llama a CONTENDER EFICAZMENTE POR LA FE.

2.     La razón de este llamado es que existen, dentro del pueblo de Dios falsos hermanos, que quieren cambiar la sana doctrina y llevar discípulos tras sí.

3.     Estos falsos hermanos son apóstatas.  Los apóstatas son personas que escucharon el evangelio, profesaban ser cristianos, compartían dentro de las iglesias, pero NO CREYERON VERDADERAMENTE y se apartaron del camino, abandonando la fe.

4.     Los apóstatas o falsos hermanos no soportan la sana doctrina y prefieren las fábulas o las mentiras.

5.     Pueden hacer milagros y prodigios, pero por el poder de  espíritus  de demonios y no por el Espíritu Santo.

6.     También convierten la gracia en disolución.  Estos
personajes diluyen en evangelio para que sea mas agradable a los oyentes.  Predican un evangelio superficial que no produce fe, ni arrepentimiento, ni confesión de pecados.

7.     Son comerciantes,  lucran con el evangelio,  hacen demasiado hincapié en el dinero y hasta tuercen textos bíblicos para incitar a los oyentes a entregarlo.

8.     La apostasía se manifiesta no sólo en el abandono de lo que antes se decía profesar, sino también en la doctrina.

9.     Negar o adulterar la doctrina sobre Cristo, su divinidad, su encarnación, la trinidad, la obra  del Espíritu Santo, el bautismo, la salvación por la fe, y las principales doctrinas cristianas es APOSTASÍA.

Comentario final:


     Tristemente, en las iglesias evangélicas abundan los falsos cristianos y la causa principal es que la mayoría de los que se auto-califican “pastores” o líderes no conocen la sana doctrina y no cumplen con los requisitos bíblicos para ser pastor u obispo.  Y como no conocen la sana doctrina y no se instruyen en la palabra no están capacitados para enseñarla, menos para defenderla. 
       
       Finalmente, ni el pastor, ni los hermanos están preparados para defender la sana doctrina, porque no la conocen. Por lo tanto, nadie contiende por la fe con los falsos hermanos o maestros;  así pueden actuar libremente y causar estragos en el pueblo del Señor.

       El señor Jesucristo nos advirtió sobre esta gente, escudriñe la parábola del sembrador, y medite el por que el sembrador se quedo dormido,y  se metieron a su campo los malos y le sembraron cizaña, ¿se están quedando dormido lo lideres y guías del pueblo de Dios?, ¿dejaron de escudriñar, orar, ayunar y visitar  a sus dirigidos?, claro que si, por eso hay tanta confusión en el pueblo de Dios, y la hermandad sincera ya no quiere asistir a las iglesias que dicen ser de sana doctrina.

       Tal como ha sucedido en muchas iglesias que antes eran de sana doctrina y hoy,  lamentablemente, han seguido las doctrinas de los falsos maestros, convirtiéndose en verdaderas iglesias apóstatas, donde reina la ignorancia, la confusión, el mundo, la prosperidad, el libertinaje y toda clase de falsas enseñanzas.

      Confiamos en que Dios levantara un pueblo fiel, apartado de toda avaricia, alejado de la ignorancia, un pueblo que irá en busca de las almas perdidas, un pueblo sabio, temeroso de Dios, apartado del mal. salmo 37:5 dice: Encomienda á Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará.


hermano, sal del engañoDios te bendiga



julio de 2014.